La importancia de un buen sistema de conducción vinícola

Todas las fases de la producción vinícola son fundamentales para garantizar la calidad del producto final. Y dentro de cada etapa, hasta los detalles más pequeños cuentan. En este artículo nos ocupamos de los sistemas de conducción móviles y rígidos, explicando cuándo es conveniente uno u otro y cómo deben ser estas tuberías.


Tuberías para la vendimia

En la producción vinícola, es muy importante el tipo y calidad de las tuberías en las primeras fases tras la recolección de la uva. En concreto, en lo que se conoce como vendimia estrujada o fermentada, cuando la materia está aún en estado semisólido. En ese momento, se puede optar por dos tipos de tubería para las bombas de la vendimia:

Las tuberías móviles tienen una serie de ventajas interesantes, especialmente para bodegas pequeñas. Una de ellas es que son muy flexibles y versátiles, lo cual permite su adaptación al poco espacio disponible en una bodega de ese tipo. Y a pesar de su flexibilidad, tienen una gran resistencia a las presiones.

En el otro lado de la balanza está su frecuente instalación y desinstalación para su uso y la incomodidad de que invaden a menudo el espacio de trabajo. Este tipo de tuberías están normalmente fabricadas por extrusión y son de dos capas de componentes vinílicos, estando la primera reforzada por una espiral o malla de acero galvanizado.


Las tuberías fijas, en cambio, se emplean en todo tipo de bodegas, aunque su coste es sensiblemente más elevado. Se trata de conductos rígidos, fabricados a menudo en PVC alimentario o acero inoxidable. Uno de los aspectos que elevan su coste es que requieren de un estudio en profundidad sobre su distribución, pues deberá ser permanente. Y deberán ser desmontables por tramos para facilitar su limpieza. Eso sí: una vez que están instalados, permiten optimizar el espacio.

Un aspecto a tener en cuenta a la hora de utilizar las tuberías, ya sean rígidas o flexibles, es su disposición, especialmente en cuanto al trazado y la pendiente. Lo ideal es que el trazado sea lo más recto posible para evitar atascos y para evitar prensados no deseados en los cambios de dirección. Por otro lado, en la mayoría de los casos es recomendable elevar la materia desde la bomba para, posteriormente, pasar a una trayectoria descendiente.


Tuberías vinícolas, claves para el trasvase del vino

Otro momento importante en la producción vinícola es el trasvase del vino, que se produce precisamente después del prensado y ya con una materia en estado líquido. El trasvase del vino se realiza de un depósito a otro y con ello se logra oxigenarlo y liberarlo de impurezas y sedimentos, y puede darse tanto en vinos jóvenes como en vinos madurados más de 5 años, lo cual se deberá realizar antes del embotellado.


En cualquier caso, incluso en bodegas grandes con un sistema de conducción rígido, nunca está de más disponer de tuberías móviles y flexibles en el caso de que surjan eventualidades en alguna fase de la producción del vino.